DEVOCIONALES

Al encuentro de Jesús.

Texto: Salmo 119:130

Dos hombres de Jericó cautivaron mi atención. Bartimeo, un ciego que sentado junto al camino mendigando oyó a Jesús pasar y comenzó a dar voces llamándolo ¡¡Hijo de David, ten misericordia de mí!!

El otro Zaqueo, varón rico y jefe de los publicanos quien tampoco podía llegar a Jesús a causa de la multitud y al ser bajo de estatura decidió trepar un árbol y desde allí verlo pasar.

En estos dos momentos el Señor aprecia y atiende a los hombres que teniendo el privilegio de cruzar y conocer al Maestro no dejaron pasar la oportunidad a pesar de las circunstancias que limitaban ese encuentro.

Ambos relatos contienen desenlaces preciosos donde Bartimeo recobra la vista y sigue a Jesús en el camino y Zaqueo confiesa su pecado y abre su corazón recibiendo la salvación en su hogar.

Que hermoso es saber que Cristo no solo sana nuestras vidas sino que las restaura de una manera INTEGRAL, revelándose y causando la necesidad de seguirle y servirle en total dependencia y entrega.

Dejemos que el Maestro siga transformando nuestras vidas venciendo los obstáculos que lo impiden y permitamos que en nuestra comunión con Él, forme en nosotros corazones llenos de sencillez y salud para ir detrás de sus pasos.

Oración:

Señor, te pedimos nos ayudes a identificar lo que nos impide verte, sentirte y conocerte.

Entendemos que solo en ti nuestras vidas encuentran todo lo que necesitan.

Tu palabra nos alumbre y nos guie. Amén.

 

 

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